miércoles, 5 de octubre de 2011

Discurso de Murakami en Israel

el escritor Haruki Murakami








He venido hoy a Jerusalen como un novelista, lo que es igual a decir como un creador de mentiras profesional. 




Por supuesto, los novelistas no son los únicos que dicen mentiras. Los políticos lo hacen también, como todos sabemos. Diplomáticos y militares dicen sus propios tipos de mentiras en ocasiones, también lo hacen los vendedores de autos usados, carniceros y constructores. Las mentiras de un novelista difieren de las demás sin embargo, en el hecho de que nadie critica al novelista y lo llama inmoral por decirlas. De hecho, cuanto mas grandes y mejores sus mentiras y cuanto mas ingeniosamente las crea, mas probable es que sea alabado por el publico y la critica. Porque será?



Mi respuesta seria esta: Diciendo mentiras habilidosas -es decir, creando ficciones que parecen reales- el novelista puede llevar una verdad a una nueva ubicación y alumbrarla con una luz diferente. En la mayoría de los casos, es virtualmente imposible captar una verdad en su forma original y describirla con precisión. Es por ello que intentamos tomarla de la cola y sacarla de su escondite, transfiriéndola a una ubicación ficticia, y reemplazándola con una forma ficticia. Para lograrlo, sin embargo, debemos primero clarificar la verdad dentro de nosotros. Esta es una calificación importante para la confección de buenas mentiras.



Hoy, sin embargo. No tengo intenciones de mentir. Intentare ser tan honesto como pueda. Hay algunos pocos días del año cuando no me involucro en decir mentiras, y casualmente hoy es uno de ellos. Así que déjenme decirles la verdad. Un número importante de personas me recomendó no venir aquí a aceptar el precio Jerusalén. Algunos incluso me advirtieron que venir podría hacer a mis libros blancos de Boicot.



La razón de esto es, por supuesto, la fiera batalla que tuvo lugar en Gaza. La ONU reporto que más de un millar de personas perdieron la vida en la bloqueada ciudad de Gaza , muchos de ellos civiles desarmados – niños y ancianos 



Después de recibir la noticia del premio, me pregunte numerosas veces si viajar a Israel en tiempos como estos y aceptar un premio literario era apropiado, si daría la impresión de que YO apoyo a un bando en el conflicto, que YO apruebo las políticas de una nación que elige liberar su abrumador poder militar. Esta es una impresión, por supuesto, que no quiero dar. YO no apruebo ninguna guerra, y no apoyo a ninguna nación. Ni tampoco, por supuesto, quiero que mis libros sean boicoteados.



Finalmente, sin embargo, después de mucha consideración, Me decidí a venir aquí. Una razón para tomar esa decisión fue que demasiadas personas me aconsejaron no hacerlo. Quizás, como muchos otros novelistas, tiendo a hacer exactamente lo opuesto de lo que me dicen que haga. Si la gente me esta diciendo –y especialmente si me están advirtiendo- “no vayas allí” “no hagas eso” tiendo a “ir allí” y “hacer eso”. Esta en mi naturaleza podrías decir, como novelista. Los novelistas son una raza especial. No pueden genuinamente creer algo que no han visto con sus propios ojos o tocado con sus propias manos.



Y por eso estoy aquí hoy. Elegí venir en lugar de mantenerme alejado. Elegí ver por mi mismo en lugar de no ver. Elegí hablarles en lugar de no decir nada.



No estoy diciendo que estoy aquí para emitir un mensaje político. Realizar juicios sobre lo bueno y lo malo es una de las tareas más importantes de un novelista, por supuesto.



Es decisión de cada escritor, sin embargo, la forma en que el o ella transmitirá estos juicios a los demás. Yo por mi parte prefiero transformarlos en historias – historias que tienden a lo surreal. Esa es la razón por la cual no pretendo pararme ante ustedes el día de hoy emitiendo un mensaje político directo.



Sin embargo, por favor, permítanme emitir un mensaje muy personal. Es algo que siempre tengo en mente mientras escribo ficción. Nunca fui tan lejos como para escribirlo en papel y pegarlo en el muro: En lugar de eso, esta tallado en el muro de mi mente, y es algo así:



“Entre un alto, sólido muro y un huevo que se rompe contra el, yo estaré siempre del lado del huevo”


Si, no importa cuanta razón parezca tener el muro y cuan malo el huevo. Siempre estaré del lado del huevo. Alguien mas tendrá que decidir que esta bien y que esta mal, quizás el tiempo o la historia lo decida. Si hay un novelista que, por cualquier razón, escribió a favor del muro, que valor puede tener su trabajo? 




Cual es el significado de esta metáfora? En algunos casos, es muy simple y claro. Bombarderos y tanques y bombas y fósforo blanco son ese muro alto y sólido. Los huevos son los civiles desarmados que son aplastados y quemados y tiroteados por ellos. Este es un significado de la metáfora




Esto no es todo, lleva un significado mas profundo. Piénsalo así. Cada uno de nosotros es, mas o menos, un huevo. Cada uno de nosotros es un individuo único e irreemplazable dentro de un frágil caparazón. Esto es cierto en mi caso, y es cierto en el de cada uno de ustedes. Y cada uno de nosotros, en menor o mayor medida, esta confrontando un alto y sólido muro. El muro tiene un nombre: es El Sistema.
El Sistema se supone nos protege, pero a veces toma vida propia, y empieza a asesinarnos y a provocar que nos matemos entre nosotros – fríamente, eficazmente, sistemáticamente



Solo tengo una razón para escribir novelas, y es llevar la dignidad del alma individual a la superficie y alumbrarla. El objetivo de una historia es hacer sonar una alarma, para mantener una luz entrenada en El Sistema para prevenirle de enredar nuestras almas en su red y degradarlas. Creo totalmente que es el trabajo del novelista seguir intentando clarificar la singularidad del alma de cada individuo escribiendo historias – historias de la vida y la muerte, historias de amor, historias que hacen a la gente llorar y temblar de miedo y agitarse de risa. Por esto seguimos adelante, día tras día, fabricando ficciones con total seriedad



Mi padre murió el año pasado a la edad de 90. He era un maestro retirado y un monje budista de tiempo parcial. Cuando se graduó de la escuela, fue reclutado al ejercito y enviado a china. Como niño nacido después de la guerra, solía verlo todas las mañanas antes del desayuno ofreciendo largas y profundas oraciones al altar budista en nuestra casa. Una vez le pregunte porque lo hacia, y me dijo que estaba rezando por la gente que murio en la guerra.
Dijo que estaba orando por todas las personas que murieron. Aliados y enemigos por igual. Observando fijamente su espalda mientras se arrodillaba, Parecía que podía sentir la sombra de la muerte moviéndose a su alrededor.




Mi padre murió, y se llevo sus memorias con el, memorias que nunca sabré. Pero la sombra de la muerte que acechaba a su alrededor permanece en mi mente. Es una de las pocas cosas de el que llevo conmigo, y una de las más importantes.


Solo tengo una cosa que espero convenir con ustedes hoy. Todos somos seres humanos, individuos que trascienden nacionalidad, raza y religión, frágiles huevos enfrentados con un muro sólido llamado El Sistema. 



Según las apariencias, no tenemos esperanza de ganar. El muro es muy alto., muy fuerte – y muy frió. Si tenemos una esperanza de victoria, tendrá que venir de nuestra creencia en la total singularidad e irremplazabilidad del alma propia y las de los demás y del calor que ganamos uniendo almas. 



Tómense un momento de pensar sobre esto. Cada uno de nosotros posee un alma tangible y viviente. El Sistema no lo tiene. No debemos permitirle al sistema explotarnos. No deberíamos permitirle al sistema tomar vida propia. El Sistema no nos hizo: Nosotros hicimos el sistema 



Eso es todo lo que tengo para decirles



Estoy agradecido de haber recibido el premio Jerusalén. Estoy agradecido de que mis libros sean leídos por personas en tantas partes del mundo. Y me alegra haber tenido la oportunidad de hablar con ustedes hoy aquí. 

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